Elon Musk lo ha vuelto a hacer: convirtió la presentación de un automóvil en un espectáculo digno de una película de ciencia ficción y en el combustible perfecto para las redes sociales. Nueve años después de su primer anuncio, Tesla finalmente mostró la versión de producción y demostración del Tesla Roadster, un súper deportivo eléctrico equipable con propulsores de gas frío desarrollados por SpaceX capaces de elevar el vehículo del suelo.
Entre cifras de aceleración impensables, maniobras aéreas en vivo y la promesa de entregas para 2028, la red no tardó en reaccionar con humor, asombro y el habitual escepticismo que rodea a la marca.
Números que desafían a la física (y al sentido común)
Durante el evento transmitido desde las instalaciones de prueba de cohetes de SpaceX en McGregor, Texas, Musk presentó el Roadster afirmando que “los coches voladores ya son reales”.

La ficha técnica provisional rozaba lo absurdo para la industria del del motor:
- Aceleración: De 0 a 96 km/h (0-60 mph) en tan solo 0,81 segundos.
- Velocidad máxima: Más de 370 km/h (230 mph).
- Tecnología espacial: Integración de propulsores de aire comprimido de ultra alta presión y un sistema de succión inferior.
- Variantes: Tres versiones, destacando la edición Rocket (monoplaza con propulsores aéreos no homologada para calle) y la variante Thrust centrada en pista.
El clímax de la noche llegó cuando el prototipo aceleró por una rampa, realizó un kickflip en el aire sobre una hilera de vehículos estacionados y aterrizó sobre sus cuatro ruedas, con el robot humanoide Optimus ubicado figurativamente en el asiento del copiloto.
La lluvia de memes: entre el DeLorean y los peajes
Como era de esperarse, plataformas como X, Reddit y TikTok se inundaron de memes a los pocos minutos de concluir el show. El humor de la comunidad entusiasta del motor y de la tecnología giró en torno a varios ejes centrales:
- Las aseguradoras al borde del colapso: Los usuarios bromearon extensamente sobre cómo reaccionará un agente de seguros cuando el cliente declare un siniestro por “chocar contra una señal de tránsito suspendido a 3 metros de altura” o golpear la marquesina del supermercado.
- El fantasma del retraso: Tras prometer el coche en 2017 para 2020 y postergarlo ahora hasta 2028, las comparaciones entre las fechas de entrega de Elon Musk y los amigos que dicen “ya voy saliendo” inundaron las redes.
- Esquivar el tráfico y los peajes: Abundaron las animaciones de conductores usando el modo “salto” para saltarse filas de peajes o pasar por encima de embotellamientos en hora punta.
- Referencias a ‘Volver al Futuro’: La icónica frase “A donde vamos no necesitamos carreteras” renació en forma de imagen comparando al Roadster directamente con el DeLorean DMC-12.

¿Revolución del motor o espectáculo mediático?
Para el sector automotriz, la presentación deja sensaciones mixtas. Por un lado, la ingeniería desplegada para generar empuje vectorial mediante propulsores en un chasis eléctrico demuestra los límites extremos del desarrollo técnico. Por otro, la homologación legal de un coche con propulsores aéreos en vías públicas plantea dudas gigantescas en materia de regulación y seguridad.
Incluso el propio Musk reconoció en el escenario que el vehículo “no está optimizado necesariamente para la seguridad” y que la versión voladora no cuenta con aprobación para circular en calles convencionales.
Aun así, la reserva ya está abierta mediante un depósito de $5,000 USD. Mientras el sector espera ver si el Tesla Roadster llega finalmente a las carreteras en 2028, la marca ya ha logrado su objetivo principal: dominar la conversación global.



