ANÁLISIS | Verstappen resurge en Singapur y el motor Ford empieza a responder

La victoria de Max Verstappen en el Gran Premio de Singapur confirma que Red Bull ha encontrado argumentos para volver a competir por los primeros puestos de la Fórmula 1.

Después de un comienzo de temporada complicado, el equipo austríaco encadena dos triunfos consecutivos y transforma las dudas sobre su rendimiento en una nueva amenaza para Mercedes, Ferrari y McLaren.

El éxito en Marina Bay también representa una señal importante para el proyecto de Red Bull Ford Powertrains, que comienza a demostrar el potencial de su primera unidad de potencia desarrollada bajo las nuevas reglas de 2026.

No se trata únicamente de una recuperación individual de Verstappen. Detrás de sus resultados existe una evolución técnica que puede modificar el equilibrio competitivo durante el último tramo del campeonato.

¿Porqué está ganando Red Bull?

Durante la primera parte del año, el RB22 estuvo lejos de ofrecer la consistencia que había caracterizado a Red Bull en sus temporadas dominantes. Los problemas de equilibrio, la falta de confianza en el comportamiento del monoplaza y las dificultades para aprovechar todo su potencial condicionaron los resultados. Verstappen llegó a sumar apenas un podio en las primeras siete carreras, una señal de que el problema iba más allá de encontrar la vuelta perfecta en clasificación.

La evolución se ha hecho visible en las últimas pruebas. El equipo ha trabajado para mejorar el comportamiento del automóvil en curva, la velocidad en recta, la gestión de los neumáticos y el aprovechamiento de la energía eléctrica. La combinación de esos factores ha permitido recuperar competitividad sin depender exclusivamente de las condiciones de carrera.

Singapur ofrecía una prueba especialmente exigente. Marina Bay es un circuito urbano, con curvas lentas, cambios de dirección, muros cercanos y escaso margen para corregir errores. Además, el asfalto y las exigencias de tracción castigan tanto el equilibrio del chasis como la administración de los neumáticos.

Kimi Antonelli de Mercedes, mantiene en sus manos la cima y esta a poco de coronarse Campeón del 2026.

Verstappen consiguió la pole position por un margen mínimo sobre Charles Leclerc y convirtió esa ventaja en victoria. El neerlandés resistió la presión inicial de Ferrari y gestionó el ritmo para mantener el control de la carrera. Leclerc terminó segundo y Kimi Antonelli, con Mercedes, completó el podio.

La actuación demuestra que Red Bull ya puede construir un fin de semana competitivo desde la clasificación hasta la bandera a cuadros. Sin embargo, todavía hay aspectos que corregir: el propio Verstappen reconoció dificultades en la salida durante el fin de semana, mientras que los problemas mecánicos de Isack Hadjar en Singapur evidenciaron que la fiabilidad general del equipo sigue bajo observación.

Uno de los aspectos más relevantes de esta recuperación es el rendimiento de la unidad de potencia Red Bull Ford Powertrains. Para Red Bull, 2026 representa un cambio histórico: la escudería dejó de depender de un fabricante externo para desarrollar su propio proyecto de motor, con el respaldo tecnológico de Ford, especialmente en el ámbito eléctrico.

La transición no era sencilla. Mercedes y Ferrari contaban con experiencia acumulada en el desarrollo de unidades de potencia, mientras que Red Bull debía demostrar que podía construir una estructura competitiva desde cero. Las dudas iniciales se concentraron en su capacidad para alcanzar el rendimiento, la eficiencia energética y la fiabilidad necesarios para competir al máximo nivel.

La victoria en Malasia, el 4 de octubre, fue el primer gran argumento deportivo a favor del proyecto. El triunfo convirtió a Red Bull Ford Powertrains en ganador de un Gran Premio durante su temporada de debut como fabricante de unidades de potencia. El responsable técnico del programa, Ben Hodgkinson, destacó la importancia del trabajo colectivo y del enfoque de desarrollo de la organización.

Singapur refuerza esa impresión. La velocidad en recta y la capacidad de gestionar la energía son factores esenciales bajo el reglamento de 2026, que concede un papel mucho más importante a la parte eléctrica del sistema híbrido.

No obstante, conviene separar los resultados de las conclusiones definitivas. Dos victorias consecutivas indican que el conjunto funciona a un nivel competitivo, pero no demuestran por sí solas que el motor sea superior al de sus rivales en todas las condiciones. La evolución del chasis, la puesta a punto, los neumáticos y las decisiones estratégicas también explican los resultados.

Además, la avería que dejó a Hadjar sin una clasificación representativa en Singapur fue relacionada con la caja de cambios. No sería correcto atribuirla automáticamente al motor Ford. La fiabilidad debe evaluarse a partir de cada incidencia y de los datos técnicos disponibles.

La pregunta ya no es únicamente si Red Bull puede terminar la temporada con un motor competitivo. Ahora debe demostrar que puede mantener ese nivel en circuitos con características muy diferentes.

Las próximas tres carreras: Austin, México y Brasil

El calendario ofrece una prueba inmediata para medir la recuperación de Red Bull. Después de Singapur, la Fórmula 1 afrontará el Gran Premio de Estados Unidos, del 23 al 25 de octubre; el de Ciudad de México, del 30 de octubre al 1 de noviembre; y el de São Paulo, del 6 al 8 de noviembre.