Porsche 356 SL, la historia viva de Posche

Con el 356 SL arranca la historia oficial de Porsche en la competición: en 1951, este deportivo logra en Le Mans la primera victoria de clase para la marca y sienta las bases de una trayectoria excepcional en el automovilismo. Ahora, 75 años después, no todos los capítulos de aquella etapa inicial están escritos, motivo suficiente para volver sobre el 356 SL y su pasado.

Para un nuevo episodio de “Raceborn Moments”, el departamento de Museo y Patrimonio de Porsche pone el foco en la historia de un 356 SL de la colección de la empresa. Expedientes, fotografías y registros antiguos abren una nueva mirada sobre el auto y sobre su papel en los primeros años de la marca en competición.

El Porsche 356 SL de 1952 nunca salió de la compañía. Aun así, se sabe poco de su historia. La última entrega de “Raceborn Moments” indaga en la identidad de este deportivo. Para ello, el personal del archivo ha analizado numerosas fuentes e imágenes de época junto a varios expertos

Proyecto “514”: los primeros 356 SL

Los antecedentes se remontan a 1950. El Jefe de Competición, Paul von Guilleaume, propuso entonces a Ferry Porsche participar en una carrera internacional. En ese momento todavía no era posible: la producción en Stuttgart acababa de arrancar y los primeros coches ya estaban adjudicados a los concesionarios.

Para los futuros 356 SL, Porsche recurrió a las carrocerías de aluminio que quedaban de la etapa de Gmünd, una parte de ellas fabricadas por Tatra en Viena. Los números de carrocería asignados allí resultan hoy decisivos para la investigación. Esas carrocerías se transformaron más tarde en Stuttgart y se prepararon para competir.

En la documentación interna, el proyecto aparece con la denominación “514”. Pertenecía originalmente al tipo de motor, pero figura también referida al proyecto en sí.

En 1951 se construyeron cinco 356 SL. En 1952 se sumaron otros cuatro, a partir de otras tantas carrocerías de aluminio. La cifra total ascendió así a nueve. Uno de los autos de 1952 se quedó en Porsche y se utilizó en carreras y, durante algunos años más, en pruebas de desarrollo. Hoy forma parte de la colección de la empresa.